
Uno de cada diez pacientes experimenta daños relacionados con la atención médica, de los cuales la mitad son prevenibles, según la Organización Mundial de la Salud, y la OCDE calcula que, en torno al 15% del gasto hospitalario, se podría atribuir a fallos en la seguridad. Es una realidad con la que conviven todos los sistemas de salud y que ofrece una oportunidad de gestión para mejorar la calidad de la atención y la seguridad de los pacientes.
La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, con la colaboración de IQVIA, ha realizado un primer análisis de datos para medir este problema, conscientes de que las innovaciones tecnológicas tienen un papel clave para evitar fuentes de daño a pacientes durante las estancias hospitalarias, o para mitigar su impacto clínico y económico cuando se producen. El informe Tecnología Sanitaria para mejorar la seguridad y experiencia del paciente en el ámbito hospitalario se enfoca así en las cinco principales fuentes de daños: infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria-IRAS (con cerca de 53.000 episodios anuales), eventos adversos en cirugía (15.000), úlceras por presión (7.200, en sus diferentes categorías), sepsis (7.100), y tromboembolismos (1.400 casos) son las causas de daño "evitable" al paciente de mayor prevalencia en los hospitales españoles. Estos cinco eventos evitables generan más de 11.300 nuevos ingresos en UCIs cada año, y un aumento de las estancias en estas Unidades de más de 237.000 días. Su impacto económico supone un coste adicional al sistema sanitario superior a los 425 millones de euros cada año.
El Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid ha acogido la jornada de presentación de este informe, en la que también se ha destacado la necesidad de invertir en la adopción de tecnologías sanitarias innovadoras para garantizar la calidad y seguridad de la asistencia sanitaria. La consejera de Sanidad de Madrid, Fátima Matute, ha incidido en el valor de la tecnología para reducir estos daños destacando que la Comunidad de Madrid "cuenta con un plan que la posiciona como la región con mayor nivel de planificación y documentación en esta materia, la Estrategia de Seguridad del Paciente del Servicio Madrileño de Salud".
Por su parte, Pablo Crespo, secretario general de Fenin, ha señalado que "la seguridad de profesionales y pacientes en todo el proceso asistencial es una prioridad para el sector de Tecnología Sanitaria. La elaboración de este informe es parte de este compromiso. Nuestra industria es un colaborador estratégico de las organizaciones sanitarias para impulsar estrategias que, apoyándose en las soluciones innovadoras que desarrollan nuestras compañías, mejoren la seguridad en la atención", ha destacado.
Impacto clínico y económico
El informe promovido por Fenin cuantifica el impacto clínico, sanitario y económico del daño al paciente e identifica la innovación tecnológica disponible para su prevención y mitigación.
La mayoría de estos daños son potencialmente prevenibles con la adopción y empleo en los hospitales de soluciones tecnológicas, lo que enfatiza la necesidad de implementar estrategias preventivas robustas apoyadas en la innovación. "La inversión en estas tecnologías reduce las consecuencias adversas, mejora la calidad de vida de los pacientes y optimiza los recursos del sistema sanitario, con ahorros a largo plazo por la disminución de intervenciones clínicas adicionales, estancias hospitalarias y tasas de readmisión", destaca el documento.
Tecnologías avanzadas por fuentes de daño
Para prevenir o mitigar las IRAS, el informe enumera tecnologías y productos sanitarios innovadores como dispositivos y sistemas de prevención y diagnóstico precoz de IRAS, apósitos novedosos, tecnologías avanzadas de Terapias de Presión Negativa (TPN) y agentes antisépticos y desinfectantes.
Mientras, para prevenir o realizar un diagnóstico precoz de la sepsis, se destaca el valor, entre otras, de la tecnología de RMN miniaturizada; PCR y equipos de cuantificación de parámetros, dispositivos de extracción de sangre avanzados, equipos automatizados para hemocultivos satélite y toallitas desinfectantes con clorhexidina.
Para evitar los eventos adversos en los bloques quirúrgicos, los profesionales pueden apoyar su práctica segura con avanzados robots quirúrgicos, sistemas de navegación asistida por computadora, plataformas de planificación 3D, sistemas de grapado inteligente, productos hemostáticos, o con la monitorización de oximetría.
Por su parte, el empleo de sistemas de compresión neumática vascular, medias elásticas anti-embolismo, sistemas de detección de dímeros D, así como stents o endoprótesis facilitan la prevención o detección precoz de tromboembolismos. También la incorporación en los centros hospitalarios de tecnologías avanzadas de Presión Negativa (TPN) y otros dispositivos de alivio de presión, junto al empleo de apósitos novedosos y productos para un buen mantenimiento de la piel ya permiten un abordaje más efectivo de las úlceras por presión.
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